Según el doctor Carlos Morínigo, la distribución de los cigarrillos electrónicos ya se encuentra regulada por Ley, pero debe ser controlada desde el Gobierno “y eso no se hace”.

“Es un déficit a nivel del Estado con respecto al control, no tenemos la capacidad de control ni la voluntad política de cerrar lugares que no son adecuados”, fustigó Morínigo.
Consultado por los daños que causan este tipo de aparatos electrónicos, expresó que si bien causan menos perjuicios al cuerpo que el cigarrillo convencional, es mucho más sencillo caer en el abuso.
“Un pabilo de cigarrillo se fuma en 1 o 2 minutos, mientras que un vapeador compulsivo se la pasa 3 a 4 horas utilizando hasta 400 puff o más. La acumulación de sustancias, al final, hace mucho más daño”, sentenció.