De película. Durante seis años, Dalia López se mantuvo fuera de las luces, cambiando radicalmente su estilo de vida en encierro total y hasta su apariencia. No salía de la casa y la cocina llena para días.

Para evitar ser rastreada y encontrada, la empresaria Dalia Angélica López –ahora detenida– contaba con 16 celulares analógicos (Nokia 1100 y otros) para no ser rastreada, no salía de la casa y con cámaras monitoreaba qué pasaba afuera y durante los seis años tuvo atención médica a través de terceras personas.
Ya sea por las amenazas que denunció o por los hechos por los que se le buscaba, al ser supuestamente cabeza de la falsificación de los documentos (pasaporte y cédula) del ex jugador Ronaldo de Assis Moreira, Ronaldinho, Dalia López logró mimetizarse frente a las propias autoridades.
Se mantuvo escondida por años en una lujosa residencia situada en la calle Moisés Bertoni, de espaldas a la Unidad Barrial N° 2 de la Fiscalía y solo a 600 metros del Departamento de Identificaciones de la Policía Nacional.
¿CÓMO ERA SU VIDA? Según el jefe del Departamento Contra el Tráfico de Armas, Luis Benítez, quien fue el informado sobre el paradero de Dalia López, antes de detenerla vigilaron la casa 24 horas durante una semana.
En esos ocho días, nadie salió ni ingresó a la vivienda. Se descubrió que incluso la empleada doméstica tenía contrato sin salida.
Una vez que ingresaron a la lujosa casa, encontraron que el almacén de la cocina estaba bastante cargado, lo que daba a entender que no había necesidad de salir a hacer compras.
Las luces funcionaban a través de una fotocélula, que se prendían de manera automática cuando llegaba la noche y se apagaban al amanecer. Tampoco se escuchaban ruidos desde afuera o se sentía movimiento alguno.
Pese a su delicado estado de salud, según su propio abogado Pedro Wilson Marinoni, “durante seis años (Dalia) tuvo una atención médica a través de terceras personas”.
Además, tenía cámaras con las que estaba pendiente de qué ocurría afuera: una daba a la vereda del frente, otra al patio trasero, y otras dentro de la casa. Ella y su pareja, Luis Gauto, monitoreaban todo desde la propia habitación o desde la sala, donde también tenían el monitor de control.
El dinero tampoco faltaba. Se encontraron USD 220.000 y G. 430 millones repartidos por toda la casa en cajas de café y whisky. También tenían vehículos.
Por si acaso, había una maleta preparada con ropa de la empresaria y se sospecha que estaba por mudarse.
Ese mismo día en el que se le dicta como prófuga de la Justicia a Dalia López, en el 2020, también escapó otra persona que sería clave en el eslabón de las presuntas documentaciones falsificadas: Wilmondes Sousa Lira.
Se trata del ex representante de Ronaldo de Assis (Ronaldinho), procesado por uso y producción de documentos paraguayos falsos para el ex jugador y su hermano Roberto de Assis.
El brasilero se encontraba cumpliendo arresto domiciliario por el hecho en un lujoso departamento en el Edificio The One, cuando el 5 de diciembre de ese año (2020) se fugó con ayuda de una persona vestida de médico forense que ingresó ese día.
Lo que las autoridades creen es que Wilmondes Sousa se habría fugado al Brasil.