Desde el primer secuestro, ocurrido el 16 de noviembre de 2001, cuando María Edith Bordón de Debernardi se convirtió en víctima de este crimen que dio inicio a la industria del secuestro en Paraguay, la situación evolucionó hacia un panorama alarmante.

Hoy en día, algunos casos son calificados como secuestros exprés, muchos de los cuales quedan en la sombra y no llegan a conocerse, mientras que otros logran trascender y evidencian que este flagelo sigue presente, afectando tanto a paraguayos como a extranjeros que han decidido establecerse en nuestras tierras y han hecho de sus hijos ciudadanos paraguayos.
El caso más emblemático ocurrió en el 2015, cuando Arlan Fick, un joven menonita, fue secuestrado y liberado tras el pago de un rescate de 500 mil dólares.
El clima de inseguridad se intensificó, cuando el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) perpetró un acto brutal al secuestrar y asesinar a los alemanes Robert Natto y Érika Reiser durante una campaña de vacunación. Este suceso marcó un escalofriante precedente sobre el alcance de la violencia en la región.
Los años siguientes no dieron tregua. El 17 de noviembre de 2016, Hartmann Berwanger fue víctima de este flagelo, aunque logró ser liberado rápidamente.
Sin embargo, no todos tuvieron la misma suerte. El 8 de agosto de 2015, Abraham Fehr, un menonita mexicano, fue encontrado sin vida en una fosa tras haber sido secuestrado junto a otros colonos.
Los casos se multiplicaron en los siguientes años. En julio de 2016, Franz Wiebe logró su libertad tras pasar 214 días cautivo. Gerardo Wall Rempel fue secuestrado como parte de una «prueba» para nuevos reclutas del grupo guerrillero EPP.
La violencia alcanzó su clímax en noviembre de 2021 con el asesinato de Helmut Ediger y dos trabajadores, un episodio que dejó una huella imborrable en las comunidades afectadas.
Recientemente, el caso de Silvio Fiedler resonó nuevamente en la región. Fue secuestrado el lunes 28 de octubre de este año, pero afortunadamente recuperó su libertad tras unos días cautivo. Zunilda Ocampos, la fiscal a cargo del caso informó que no se pagó rescate; ante la presión y acorralamiento por parte de las autoridades, los captores decidieron liberar a Fiedler.
Este oscuro capítulo en la región, sigue dejando profundas cicatrices en dicha comunidad, mientras se espera que las autoridades logren establecer la seguridad y tranquilidad.