En un análisis sobre la creciente influencia del narcotráfico en la política nacional, el criminólogo José Amarilla explicó cómo las pequeñas mafias han comenzado a jugar un papel crucial en el financiamiento de campañas políticas.

Según Amarilla, «Las pequeñas mafias fueron financiando campañas a tal punto que una persona de familia acomodada hoy probablemente no tiene el dinero suficiente para competir en términos ventajosos en materia de candidatura política».
Subraya que organizaciones como el Primer Comando Capital (PCC) han diversificado sus operaciones más allá del tráfico de drogas, creando grupos especializados en actividades ilícitas como el tráfico de electrónicos, armas y neumáticos. «La fuente de ingreso es el de drogas», afirmó.
También se refirió a un fenómeno que alarma al país. «Fueron entrando a gremios y Partidos Políticos. Hoy, sin excepciones, los dos partidos tradicionales tienen una marejada de dinero cuyo origen es difícil de determinar», alegó.
Manifestó que esta infiltración pone en riesgo la integridad del sistema político, ya que el flujo de capital ilícito puede influir en decisiones y políticas públicas.
Mencionó que hay niveles de corrupción importantes, señalando que el porcentaje de incidencia que hay en materias de denuncia y la última cifra que vi no llegaba a 800 casos sobre 29 mil policías y es un porcentaje bajo como indicador.
Advirtió que, si no se interrumpe abruptamente el financiamiento político proveniente del crimen organizado, empeorará sistema político en la calidad de representación.
Enfatizó que hay gente vinculada a crímenes serios o gente mediocre alentada por estos que no pueden discutir nada, lo cual representa una grave amenaza para el futuro democrático del país.
Finalmente, destacó que los verdaderos expuestos al peligro no son solo los jefes policiales, sino también fiscales, jueces, comunicadores, intendentes y dirigentes sociales.