El director de la Dirección de Materiales Bélicos (Dimabel), Melanio Servín, confirmó que militares y policías figuraban como compradores de una casa comercial que fue clausurada recientemente por integrar, presuntamente, un esquema de tráfico de armas, que luego desaparecían aunque las denuncias se presentaban de forma tardía y la carga era entregada al crimen organizado.

Se trata de Gunner, local ubicado en el barrio San Cristóbal de Asunción el que fue intervenido y clausurado como resultado de una investigación que lo ubica como un eslabón importante en la cadena de tráfico de armas.
Según Servín, “los comerciantes utilizaban a los militares y policías como prestanombres para hacerlos figurar como compradores de esas armas, a cambio de dinero, pero luego esas armas eran entregadas a criminales brasileños”.
“Desde la segunda quincena de julio hasta la fecha, más de 100 armas han sido entregadas al crimen organizado pero figuraban como extraviadas”, agregó.
Por ley, el extravío de un arma debe denunciarse en un plazo de 24 horas a la Policía y hasta 72 horas ante la Dimabel, disposición que no se cumplió en este caso, pues pasaban hasta 20 días para emitir el reporte.
De acuerdo al informe de la Dimabel, aproximadamente 46 militares y 55 policías estarían implicados; recibían sumas de 700 a 800.000 guaraníes. La mayoría reconoce el hecho. El caso pasa a manos del Ministerio Público para el inicio de la investigación.
La Ley N° 4036/10, reglamentada bajo esta administración, otorga a la Dimabel la facultad de realizar procedimientos administrativos ante la presunción de violaciones a dicha legislación.