Cuestionan economía de guerra y apuntan a tijerazos de gastos superfluos

25/03/2026 13:06

Senadores de la oposición y de la disidencia colorada cuestionaron que la economía de guerra del Gobierno no está planificada y que se plantea en medio de las incoherencias que representan los gastos superfluos, entre ellos los viajes de Santiago Peña. Los legisladores hablaron de “recortar todo”, pero sin descuidar los programas sociales.



La liberal Celeste Amarilla invocó la frase “gastar mejor” del ex ministro de Hacienda, Benigno López para criticar los gastos superfluos.
"¿Qué implica gastar mejor? Implica suprimir, no reducir, suprimir gastos superfluos, gastos que no le hacen estar mejor al pueblo, donde se gasta no por la mayoría”, expresó. Entre estos gastos mencionó el servicio de catering. “Me tienen podrida los bocaditos”, lanzó durante la sesión ordinaria de la Cámara Alta.

Por otro lado, celebró que el presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez, haya renunciado a sus bonificaciones de representación que superaban los G. 20 millones mensuales, aunque admitió que le gustaría que devuelva todo lo que cobró en este concepto en el último año.

Esperanza Martínez, de Participación Ciudadana, dijo que una guerra se planifica, a diferencia de lo que hizo el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos. “Si acá estamos en guerra, el ministro tenía que traernos su plan de contingencia. La política de este Gobierno nos sigue tratando como tontos”, reclamó.

Acusó a Fernández Valdovinos de tener una actitud cínica, al desconocer las bonificaciones que se asignaron las autoridades, entre ellas Basilio Bachi Núñez, y arremetió contra el presidente Santiago Peña. “El mejor gesto político del presidente Santiago Peña es decirnos qué va a hacer con su helicóptero que usa para jugar golf mientras la población come puchero”, apuntó.

Para el senador liberal Enrique Salyn Buzarquis (PLRA), la economía de guerra es una distracción para no hablar de instituciones deficitarias, “de los grandes temas que tienen que tener cambios profundos”. Adelantó que presentará un proyecto de recortes de bonificaciones, combustibles, seguros médicos, papelerías y uniformes, entre otros.

Aunque no detalló el contenido de la iniciativa, sería similar al documento que presentaron este martes diputados de varios sectores. Los legisladores habían dejado sin cuórum la sesión cuando se discutía la propuesta.

“Quiero se recorte todo lo que es del Estado paraguayo”, expresó Buzarquis y su pedido de estudiar este punto en la próxima sesión fue aprobada.

Por su parte, el senador Eduardo Nakayama, del Partido de la Libertad, se refirió a las deudas del Estado y la corrupción. En este contexto de crisis planteó la privatización de empresas estatales como Cañas Paraguayas SA, Compañía Paraguaya de Comunicaciones y el Instituto Nacional de Cemento. “Apoyamos la economía y que sea contra el derroche y la corrupción generalizada, no contra el pueblo paraguayo”, argumentó.

El senador liberal Éver Villalba presentó un resumen de los viajes del presidente en el que indica que realizó desde el inicio de su gestión 64 viajes oficiales, totalizando 172 días fuera del país. El 2024 fue el año que más viajó con 27 registros y 77 días. “No solo le mintió a la población paraguaya, sale a mentir en todo el mundo a decir que es el país de las maravillas”, cuestionó.

El senador colorado disidente Mario Varela se sumó a los reclamos y recordó especialmente el caso de los adultos mayores que se manifestaron esta semana frente al Ministerio de Desarrollo Social.

“Los programas sociales del Gobierno deben tener una priorización, esto también le digo al ministro de Economía, que últimamente habla de una economía de guerra, pero en esa guerra contra incertidumbre, en esa guerra contra la pobreza, se debe priorizar los programas sociales y este subsidio a adultos mayores es uno de ellos y es muy sensible”, dijo en el pleno.

Asimismo, mencionó el impacto de la falta de pago a las proveedores del Estado, especialmente contemplados en el programa Hambre Cero y advirtió que la economía de guerra “es un gran negocio para los usureros”.