El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) expresó su preocupación por la salud y la reinserción social de mujeres privadas de libertad en el Complejo Penitenciario para Mujeres Privadas de Libertad (Comple), tras concluir su monitoreo del sitio.

El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) informó que constató que en el Complejo Penitenciario para Mujeres Privadas de Libertad (Comple) persiste una grave vulneración de derechos hacia personas con diagnóstico de salud mental, tanto por la falta de sistematicidad en el acompañamiento psicoterapéutico y psiquiátrico como por la insuficiencia de medicación.
Asimismo, el uso prolongado del aislamiento en regímenes de máxima seguridad tiene un impacto negativo en la salud mental de las mujeres privadas de libertad, en contravención de estándares internacionales; permanecen 22 horas diarias encerradas y solo cuentan con dos horas de salida a un patio cerrado de reducidas dimensiones.
Sigue siendo escasa la oferta de programas educativos y laborales, lo que anula la finalidad constitucional de la pena y deja a las mujeres sin herramientas reales para su reinserción social al momento del egreso.
Además, indicó que no existen protocolos específicos que permitan identificar ni garantizar apoyos o condiciones de accesibilidad para personas con discapacidad, profundizando así su situación de vulnerabilidad.
De acuerdo con el reporte, el abuso de la prisión preventiva continúa siendo una práctica recurrente, afectando el principio de inocencia y contribuyendo a la saturación del sistema penitenciario.
Igualmente, el MNP expresó su preocupación por los efectos del actual modelo de gestión penitenciaria sobre la vinculación afectiva y familiar de las mujeres privadas de libertad.
La ubicación del centro penitenciario, las dificultades de acceso y las restricciones en la comunicación telefónica reducen significativamente las visitas y el contacto con sus redes de apoyo, generando condiciones de aislamiento físico y emocional.
Esta situación debilita los vínculos familiares y comunitarios necesarios para una futura reinserción social, además de impactar negativamente en la salud mental de las mujeres, especialmente en casos de ansiedad, depresión y sentimientos de abandono.
El MNP constató que las mejoras en paredes y rejas resultan insuficientes si no están acompañadas de una reforma integral de la gestión penitenciaria, capaz de superar el modelo de “depósito de personas” y avanzar hacia uno centrado en la salud integral, el fortalecimiento del vínculo comunitario y el respeto a la dignidad humana.
Actualmente, el organismo se encuentra elaborando el informe final con los hallazgos y recomendaciones dirigidas a las autoridades competentes, con el objetivo de contribuir a un modelo penitenciario centrado en la dignidad humana y el derecho a la reinserción social de las mujeres privadas de libertad.
El equipo de monitoreo estuvo coordinado por la comisionada nacional Elba Núñez e integrado por el comisionado Fabio Franco, las escabinas Melody Brizuela y Fátima Aguirre, y el equipo conformado por María Elena Verdún, Romilio González, Belén Leguizamón, Macarena Vila, Karina Kowalewski, Robert Giribaldi, Derlis Fernández, Juan Rivarola, Víctor Rocholl y Jorge Bogado.
Las visitas fueron realizadas los días 27, 28 y 29 de abril.