La exsenadora calificó el proceso impulsado por el oficialismo y aliados como una “degradación de las instituciones”, afirmando se trata de una cuestión de “callar voces” disidentes en el Congreso. Según Masi, la salida de González corresponde una falta de respeto a la voluntad popular, señalando que ella fue electa “por el pueblo”.

Como exlegisladora, recordó la pérdida de investidura de Paraguayo Cubas, alegando que si bien tenía diferencias con él, tampoco correspondía tal decisión en su contra. “Cuando discutía con la gente, yo decía ¿dónde está el mal uso de influencias?”, apuntó.
En ese sentido, enfatizó que el argumento de “no me gusta como habla, no me gusta como grita”, no debe ser válido para ser traído a debate.
“Kattya tuvo 100.000 votos y todo su lista tuvo 150.000, alteraron la voluntad popular, no es que le quitaron, le dejaron sin representación a estas personas y eso es muy grave para la democracia”, sentenció.