Hugo Fernández mandó a callar a la hinchada de Olimpia tras anotar el 2-1 in extremis ante el Sportivo Luqueño.

El atacante se mandó el dedo índice a la boca en claro gesto de desaprobación a la afición, que desde hace un tiempo lo viene crucificando cada fin de semana.
En este sentido, el gesto no cayó bien entre los olimpistas, que desde las gradas insultaron al jugador todavía en plena celebración.
La cosa no terminó allí porque Fernández continuó siendo el centro de los ataques en las redes sociales. Los tuiteros franjeados dejaron mensajes de todo tipo e incluso alguna que otra ‘observación’ cargada de un nivel irreproducible de violencia.


Incluso, el entrandor Francisco Arce tuvo que salir a defender al jugador. "El futbolista es un ser humano, no es una máquina. Tiene presión, sufre presión. Hasta a mí me dan ganas de dar vuelta algunas veces y preguntar a la gente '¿qué lo que querés que haga?' Así como el hincha tiene derecho a reclamar, nosotros también sentimos, los jugadores son los primeros que quieren ganar”, dijo en conferencia.