El gobernador de San Pedro y el ministro de Agricultura protagonizaron un tenso intercambio de reproches tras las internas. El conflicto, que saca a luz las fracturas de la dirigencia en el segundo departamento, incluyó duros cuestionamientos.

Las recientes elecciones en San Pedro reavivaron las tensiones políticas y desataron un cruce frontal entre el gobernador de dicho departamento, Freddy D’Ecclessis, y el ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Carlos Giménez. Ambas autoridades utilizaron los micrófonos de Ñandutí para pasarse factura por los resultados en las urnas.
El primero en abrir el fuego fue el gobernador D’Ecclessis, quien lanzó un fuerte descargo exigiendo prudencia y humildad al secretario de Estado. «Debería asumir una postura conciliadora y debería entender que su responsabilidad institucional es convocar a todos los sectores del partido y no alimentar enfrentamientos innecesarios», disparó.
D’Ecclessis acusó al titular del MAG de mantener una actitud confrontativa inapropiada para su función pública. «Pareciera que sigue en modo campaña permanente recurriendo a descalificaciones y ataques personales. La soberbia nunca fue buena consejera en política», manifestó de forma tajante.
En su reclamo, el gobernador cuestionó la autoridad moral del ministro para evaluar el panorama regional y le recordó sus antecedentes locales. «Carlos Giménez no puede actuar como si fuera dueño de la verdad absoluta ni presentarse como ejemplo de administración pública, los sanpedranos tienen memoria y saben muy bien cómo terminó su paso por la Gobernación de San Pedro», remató lanzando una advertencia directa: «Cuando uno tiene techo de vidrio no puede dedicarse a lanzar piedras».
Horas más tarde, llegó el turno del ministro Carlos Giménez, quien dio su versión del escenario político tras confirmarse la victoria del candidato oficialista Carlos Verón en San Estanislao. El secretario de Estado celebró el resultado afirmando que «el electorado premia a la buena gestión».
Sin embargo, al ser consultado sobre las declaraciones del gobernador y la posibilidad de tregua en el departamento, Giménez dejó una postura firme y apuntó a las rencillas internas como el freno de la región. El ministro calificó a San Pedro como «un departamento, vuelvo a repetir, inmensamente rico, pero empobrecido, justamente por este tipo de cosas, en la disputa, las peleas bizantinas que no llevan a nada».
Giménez concluyó reconociendo que las posiciones antagónicas son naturales por los liderazgos en pugna, minimizando los resultados disidentes en localidades como Lima, donde reconoció que la estructura oficialista no logró imponerse frente a una lista regional independiente.