JERUSALÉN/GAZA. El Gobierno gazatí de Hamás anunció este lunes su disolución en espera de que el Comité de Tecnócratas palestinos previsto en el plan de paz del presidente estadounidense, Donald Trump, entre en la Franja de Gaza para administrarla, aunque de momento la situación es de vacío de poder con más preguntas que respuestas.

La rama política de Hamás ganó en 2006 las elecciones legislativas en Gaza y comenzó entonces a gobernar el enclave, lo que continuó haciendo de facto (sobre todo a partir de 2007 cuando expulsó por la fuerza a las milicias del partido nacionalista Al Fatah) sin que los palestinos hayan vuelto a ser convocados a las urnas, algo que por otra parte compete hacer al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.
Este lunes, en un intento de hacer avanzar el plan de alto el fuego auspiciado por Estados Unidos y tras meses reiterando su disposición a entregar el poder, el Ejecutivo gazatí anunció el cese del Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, establecido tras la ofensiva israelí a la Franja para administrarla.
El anuncio lo hizo en un acto celebrado junto a un hospital del centro la Franja de Gaza el portavoz del Gobierno gazatí, Ismail al Thawabta, junto al portavoz de Hamás en Gaza, Hazem Qasem.
Según sus palabras, distribuidas en un comunicado posterior, se disolvió dicho Comité de Emergencia y la persona al frente, Muhammad Abdul Jaliq al Farra, presentó la dimisión.
Siguen en cambio en sus puestos el “personal técnico y profesional” del Gobierno, es decir, los empleados públicos de los diferentes ministerios.
En un comunicado, el Sindicato de Empleados Públicos de Gaza mostró su disposición a continuar trabajando con el futuro Gobierno tecnocrático y pidió que se respeten los derechos de los 40.000 trabajadores de este sector.
¿Quién gobernará? El Gobierno gazatí anunció su disolución en vistas de que se haga cargo el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), un organismo compuesto por doce tecnócratas palestinos y dependiente de la Junta de Paz de Donald Trump.
Dicho comité lleva meses denunciando que Israel no le deja entrar en Gaza para hacerse cargo de su administración, mientras el Gobierno israelí denuncia por su parte que Hamás no está procediendo a desarmarse.
De esta manera, el acuerdo de alto el fuego se encuentra en un punto muerto desde que en enero Trump declaró formalmente la entrada en vigor de su segunda fase, en la cual debía empezar la reconstrucción del enclave, el establecimiento de un gobierno temporal del NCAG, el desarme de Hamás y la retirada gradual de las tropas israelíes.
Además de Hamás, cuyo brazo armado –las Brigadas Al Qasam– no se disuelve por ahora, otro de los poderes fácticos de la pequeña zona de Gaza que no está ocupada por Israel (en torno a un 30% del territorio del enclave) son los clanes familiares, además de las milicias que allí actúan respaldadas por el Ejército israelí.
El acuerdo de alto el fuego se encuentra en un punto muerto desde que en enero Trump declaró la entrada en vigor de la segunda fase del Plan de Paz.