Infraestructura vial: el desafío de acompañar el crecimiento económico de Paraguay

12/10/2026 16:07

Andrea Peris, advirtió sobre la necesidad de mejorar los caminos vecinales, fortalecer el mantenimiento de las rutas existentes y planificar las obras con una visión de largo plazo para acompañar el crecimiento económico del país. Según sostuvo, la infraestructura vial debe anticiparse al crecimiento de las ciudades y los polos productivos para impulsar la competitividad y generar nuevas oportunidades de desarrollo.



El crecimiento económico de Paraguay y la expansión de sus ciudades plantean nuevos desafíos en materia de infraestructura. Mientras grandes proyectos viales amplían la conectividad del país y abren oportunidades para el comercio y la producción, persisten necesidades en caminos rurales, accesos urbanos y mantenimiento de las rutas existentes.

Para Andrea Peris, uno de los principales retos que tiene el país actualmente, consiste en lograr que las inversiones en infraestructura respondan tanto a las necesidades de los sectores productivos como a las de las comunidades que todavía enfrentan dificultades para movilizarse y acceder a servicios básicos.

En ese sentido, mencionó que los caminos vecinales son una de las prioridades pendientes, pese a que existen avances en obras de conectividad y los programas de pavimentación rural, consideró que todavía existen localidades donde las condiciones climáticas pueden dificultar el traslado de personas y productos.

“Paraguay es un país con una enorme riqueza productiva, pero todavía tenemos comunidades donde una lluvia puede significar que una familia no pueda salir de su casa, que un niño no llegue a la escuela o que un pequeño productor tenga dificultades para llevar sus productos al mercado”, expresó.

A su criterio, la importancia de estas obras trasciende la conectividad física, ya que incide directamente en la calidad de vida de la población y en las posibilidades de desarrollo de las economías locales, “a veces, unos pocos kilómetros de pavimento pueden representar un cambio enorme para toda una comunidad”, señaló.

En esa línea, explicó que las condiciones de la infraestructura vial también tienen un impacto directo en la competitividad de las empresas, especialmente en las regiones alejadas de Asunción y del área metropolitana, ya que el estado de las rutas y los caminos influye en los costos de transporte, los tiempos de traslado y la capacidad de los productores para acceder a nuevos mercados.

Peris consideró que Paraguay cuenta con importantes ventajas para atraer inversiones, entre ellas su ubicación geográfica y el dinamismo de distintos sectores productivos, pero sin embargo, sostuvo que es necesario acompañar esas oportunidades con mejores condiciones de conectividad.

“No es lo mismo transportar una producción por una ruta en buenas condiciones que hacerlo por un camino que presenta dificultades. Una buena carretera no garantiza por sí sola el éxito de una empresa, pero sin duda le ofrece mejores condiciones para competir”, afirmó.

Si bien la experta reconoció los avances registrados en infraestructura vial, también planteó que el desafío pasa por sostener esas mejoras mediante el mantenimiento, la adecuación de accesos y el desarrollo de conexiones que permitan extender las oportunidades económicas a más regiones del país.

Desde su perspectiva, la construcción de nuevas carreteras debe ir acompañada de una estrategia de mantenimiento que permita preservar las inversiones realizadas y evitar que pequeños deterioros se conviertan en problemas de mayor magnitud.

“El deterioro de la infraestructura no solo implica costos para el Estado, sino también para los ciudadanos y las empresas, que deben afrontar mayores gastos de combustible, desgaste de vehículos, demoras en los traslados y riesgos para la seguridad vial. Por eso considero que el mantenimiento no debería verse como un gasto adicional, sino como una manera de proteger lo que el país ya invirtió”, aseguró.

En esa línea, planteó la necesidad de otorgar mayor relevancia a la conservación de las obras, en lugar de concentrar la atención únicamente en la inauguración de nuevos proyectos. “Una carretera en buenas condiciones, puede continuar generando beneficios económicos y sociales durante muchos años”, dijo.

Planificar antes que llegue el desarrollo

A criterio de Peris, la expansión de los polos productivos, los parques industriales y los nuevos desarrollos inmobiliarios exigen una planificación que permita anticipar las necesidades de infraestructura antes de que aumente la demanda y el análisis debe superar la construcción de rutas e incorporar los distintos componentes que hacen posible el funcionamiento de una inversión. 

“En el caso de las actividades industriales y logísticas, esto implica contemplar los puertos, la Hidrovía Paraguay-Paraná, la disponibilidad de energía, los accesos y las conexiones necesarias para movilizar mercancías”, enfatizó.

La misma lógica, según explicó, debe aplicarse al crecimiento urbano. En distintas zonas, la expansión de barrios, edificios, centros comerciales y emprendimientos inmobiliarios incrementa el tránsito sin que las calles y los accesos necesariamente estén preparados para absorber ese movimiento.

Esta situación hace que cada vez se más importante la coordinación entre el desarrollo inmobiliario, la infraestructura vial y la movilidad urbana, para evitar que el crecimiento económico y demográfico genere nuevos problemas de circulación, “tenemos que acostumbrarnos a planificar pensando en el Paraguay que queremos tener dentro de diez o veinte años, y no solamente en resolver los problemas que ya tenemos hoy”, afirmó.

De cara a los próximos años, Peris destacó que Paraguay necesita consolidar una visión de largo plazo que permita dar continuidad a los proyectos, articular esfuerzos entre los sectores público y privado y aprovechar los mecanismos de inversión y financiamiento disponibles.

A su criterio, las obras públicas deben evaluarse no solo por su costo o dimensión, sino también por su capacidad para generar actividad económica, atraer inversiones y mejorar las condiciones de vida de la población.

“Cuando se construye una carretera, no estamos hablando únicamente de kilómetros de pavimento. Estamos hablando de productores que pueden llegar a nuevos mercados, empresas que encuentran mejores condiciones para instalarse y comunidades que empiezan a tener otras oportunidades”, señaló.

Desde esta perspectiva, concluyó que la infraestructura debe entenderse como una herramienta para ampliar las posibilidades de desarrollo del país, con proyectos que respondan a las necesidades actuales, pero que también contemplen las demandas futuras de la economía y la población.

“Me gustaría que cada vez que hablemos de una nueva obra también nos preguntemos qué oportunidades va a generar, a quiénes va a beneficiar y cómo va a contribuir al crecimiento del Paraguay”, sostuvo Peris finalmente.