Otro violento hecho de homicidio, con la firma y sello de los llamados “Justicieros de la Frontera” se perpetró en las últimas horas de este sábado en el barrio Defensores del Chaco. Un brasileño de 26 años, oriundo de Mato Grosso (MT) fue ultimado con 11 disparos de pistola calibre 9 milímetros. Junto a sus despojos, la Policía encontró una hoja de cuaderno con la conocida advertencia de no robar

La información fue reportada a través de la regional del Departamento de Investigación de Hechos Punibles, como un supuesto homicidio doloso producido por tiros de arma de fuego, presumiblemente pistola calibre 9 milímetros.
El violento episodio se habría consumado a eso de 10 de la noche de ayer sábado, en una vivienda alquilada situada sobre una calle sin nombre de la fracción Ciudad Nueva, del barrio Defensores del Chaco.
La gente de Investigaciones, conjuntamente con personal de la sub comisaría 02 de Villa Industrial llegó hasta dicha dirección tras recibir una llamada telefónica anónima alertando sobre lo ocurrido.
Al ingresar, en una de las habitaciones de la vivienda, los intervinientes se encontraron con un sujeto sin vida, boca arriba, notándose a simple vista que su cabeza estaba destrozada a balazos, y que presentaba otras perforaciones en uno de sus brazos.
Al costado del cuerpo fue dejada una hoja de cuaderno, escrita con bolígrafo con la conocida advertencia “No robar en la frontera” y la supuesta firma de los “Justicieros de la Frontera”.
A través de un documento encontrado entre sus ropas se pudo saber que el fallecido se trataba de Rogerio Laurete Buosi, brasileño, 26 años, con R.G. nº 41. 957.435-9, nacido en Rondonópolis-MT, Brasil.
Poco después fueron llegando los representantes la Unidad Penal IV de turno del Ministerio Público y el médico forense Gustavo Galeano, quien tras inspeccionar al finado diagnosticó como probable causa de muerte “traumatismo craneoencefálico por disparos de arma de fuego con pérdida de masa cerebral”.
Según la cuenta del galeno, el presunto ladrón fue dado de baja con un total de 11 disparos de pistola calibre 9 milímetro; 7 de ellos en la cabeza, tres en el brazo izquierdo y el restante en la mano del mismo lado. Todos con orificio de entrada y salida.
En la escena del crimen, los peritos de criminalística juntaron 13 vainillas del citado calibre, un teléfono celular Samsung Note 8, propiedad del ahora difunto.
Culminadas todas las diligencias de rigor el cadáver, fue depositado en una funeraria local para la posterior entrega a sus familiares.