Nancy Garay, jefa de Cardiología del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, cuestionó el despido de Carlos Morínigo como jefe del área de Endoscopía Respiratoria del Ineram y de otros profesionales de salud que critican la precariedad del sistema de salud público.

La doctora Nancy Garay, jefa de Cardiología del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, habló sobre el despido de Carlos Morínigo como jefe del área de Endoscopía Respiratoria del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), y de otros profesionales de salud que criticaron la falta de medicamentos e insumos en hospitales públicos, que es una realidad existente en el sistema de salud del país. La profesional sostuvo que el médico, enfermera o cualquier otro personal técnico que se dedique a la salud pública debe tener empleabilidad laboral y también el derecho de expresar su opinión con respecto a su lugar de trabajo.
“Como cualquier otro ciudadano de derecho pleno tiene también el derecho de expresar su opinión respecto a su dinámica o lugar de trabajo. No debería ser un motivo la crítica. El caso del doctor Morínigo creo que fue por la denuncia de falta crónica de medicamentos e insumos”, indicó en comunicación con Monumental 1080 AM.
Resaltó la desigualdad que existe para las personas que acuden a un centro médico privado y otro público, debido a que los hospitales públicos tienen múltiples carencias.
“Se debería respetar al profesional que está representando a un sector debilitado porque el enfermo que acude a un sistema público es una persona en una condición de desigualdad en el momento en el que se presenta en un hospital público. El servicio que se le brinda a una persona que asiste a un hospital público debe ser de calidad y si el trabajo del médico está comprometido por esa falta, tiene todo el derecho de ser la voz de esa persona que le necesita y tiene el derecho de ser escuchado por las autoridades y la ciudadanía para tomar conocimiento de la situación”, manifestó.
La especialista reconoció que los profesionales que denuncian carencias se exponen a riesgos al convertirse en voces disonantes frente a la versión oficial.
“No debería ser un motivo para ser reemplazado, amonestado o presionado para callar una situación. El médico se pone en riesgo al convertirse en la voz disonante de lo que se quiere transmitir y que no va con la realidad”, manifestó.
Garay remarcó estar de acuerdo con la postura de los médicos en denunciar y dar voz a los derechos de la ciudadanía.
“Estoy totalmente de acuerdo con las personas que toman esa postura de denunciar siempre lo que está mal y defender siempre al más débil”, afirmó.
La médica indicó que siempre tuvo una postura objetiva y técnica sin necesidad de meterse en política partidaria a la hora de realizar críticas al sistema de salud.
“Desde que yo entré en la salud pública mi postura siempre fue la misma, yo no he cambiado de hacer siempre una crítica intentando construir desde la disidencia sin meterme en política partidaria. Traté siempre de que mis opiniones sean lo más objetivas y técnicas posibles”, alegó.
Seguidamente indicó que ella nunca fue “perseguida” bajo ningún gobierno a la hora de dar críticas reales de la situación de los trabajadores de blanco.
“Sea el gobierno que sea, el grupo político que suba o que baje, jamás fui amenazada o perseguida porque creo que también esas personas saben que si lo hacen no me voy a callar ni me van a asustar”, añadió.
La jefa de Cardiología aseveró que la salud pública atraviesa una crisis cada vez más acentuada actualmente.
“El personal de salud más que nunca en estos momentos necesita una autonomía y una libertad plena para actuar. Salud Pública está con una crisis muy importante que viene de años, pero que cada vez se acentúa más, que es la falta de presupuesto, no es suficiente para hacer frente a todas las necesidades que hay”, finalizó.
Tras la destitución de Morínigo, dos senadores opositores cuestionaron la destitución de Carlos Morínigo como jefe de Endoscopía Respiratoria del Ineram, tras expresar críticas al Gobierno. Compararon con el caso del embajador ante EEUU, Gustavo Leite, quien arremetió contra la administración de Santiago Peña y continúa en su cargo.