Los países de la Unión Europea no quieren quedarse atrás en el despliegue de la inteligencia artificial, cuya implantación es aún menor que en otras potencias como Estados Unidos, pero al mismo tiempo apuestan por una regulación robusta para gestionar los riesgos de esta tecnología.

«Tenemos mucho trabajo por delante para no perdernos esta revolución de la IA, pero obviamente aplicando también las necesarias salvaguardas», resumió el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, tras el consejo informal de ministros de Finanzas de la UE en Dublín.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, presentó a los ministros un análisis que refleja que la IA tiene baja implantación en los Estados miembros, por ejemplo en los servicios públicos, aunque estos tienen fortalezas en el desarrollo de nuevos productos.
Dombrovskis recordó que en la revolución de Internet, Europa «se quedó al margen del debate» y no creó gigantes digitales, lo que explica que la UE tenga una productividad menor que Estados Unidos en el sector tecnológico. «Por eso es importante que la UE no se pierda ahora esta revolución de la IA, ya que puede ser aún más transformadora», dijo, e instó a «pasar de la discusión a la acción».
El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, abogó por un «desarrollo independiente de la IA» y por usar el poder de un mercado de 450 millones de personas para «liderar» en el sector. «No quiero dejar el futuro de esta tecnología a gente como Elon Musk o Peter Thiel», dijo en referencia a los directivos de Xai y Palantir.
El vicepresidente del Gobierno español, Carlos Cuerpo, se mostró partidario de explorar la creación de una agencia internacional para supervisar la IA y defendió la necesidad de establecer «guardarraíles», estándares comunes y marcos regulatorios que garanticen que los beneficios se distribuyan en toda la sociedad.
El ministro irlandés Simon Harris, que presidió la reunión, también respaldó una agencia centralizada y subrayó que la UE debe avanzar en la integración de sus mercados de capitales si quiere tomarse «en serio» la financiación en esta tecnología.