Durante el gobierno de Santiago Peña se profundizaron las relaciones entre Paraguay y Estados Unidos en una alianza estratégica que incluye cinco áreas centrales que son seguridad y defensa, migración, inversiones clave y, en la última etapa, tecnología e inteligencia artificial y minerales críticos. Estos programas representan un “momento de oro” materializado en un total de siete acuerdos.

La relación entre Paraguay y Estados Unidos está atravesando por una etapa de mayor afinidad y alineación de las últimas décadas y coincide con la decisión del gobierno de Donald Trump de volver a dar especial atención a la región.
La alianza estratégica se profundizó durante el gobierno de Santiago Peña bajo cinco áreas claves, como seguridad y defensa, migración, inversiones y, en la última etapa, tecnología e inteligencia artificial (IA) y minerales críticos. A decir del encargado de Negocios de la Embajada de EEUU, Robert Alter, se trata de un “momento de oro”.
Con la llegada reciente del subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, a Paraguay se cerraron compromisos con los que se trazó, además, el rumbo de la relación a futuro y con lo se concretan un total de siete acuerdos bajo el gobierno de Peña.
La última alianza acordada en octubre fue la construcción de un centro de datos entre Crusoe, empresa de EEUU, y Araico, de Paraguay, que se alimentará con energía hidroeléctrica de Itaipú, y estará ubicado en Alto Paraná. Comenzará la obra en el 2027, en su primera fase.
El acuerdo fue por la compra de electricidad y se llama Power Purchase Agreement (PPA) y fue firmado entre la ANDE y una asociación paraguayo estadounidense, y por el otro lado, Araico y Crusoe.
Se espera un despliegue inicial de 106 MW que podría escalar a 280 MW. La producción estaría destinada a clientes en Estados Unidos y Latinoamérica.
Si bien no se trata de un acuerdo entre gobiernos, se enmarca en la relación bilateral entre ambos países, impulsada durante la visita de Landau.
“Para nosotros el interés como país y gobierno en un proyecto como este es aprovechar el enorme potencial que tiene Paraguay para utilizar su energía hidroeléctrica para potenciar estas inversiones por el crecimiento económico y puestos de trabajo de alto nivel, después cada país tenemos las mismas decisiones qué tomar. En este caso, las decisiones son 100% paraguayas, que el gobierno paraguayo decida sobre sus prioridades y cómo utilizar la riqueza que se va a crear a través de estas inversiones”, expresó Alter.
Además de este acuerdo, el 23 de octubre el gobierno de Peña incorporó a Paraguay a la iniciativa estadounidense denominada Pax Silica, como vigésimo adherente. No es un acuerdo firmado, pero es una declaración en la que el país manifiesta su intención de integrar la cadena de suministro de inteligencia artificial.
El 4 de febrero de 2026, Paraguay y Estados Unidos suscribieron un memorando de entendimiento sobre minerales críticos en el marco de una reunión en Washington, firmado por el canciller Rubén Ramírez Lezcano y representantes del Gobierno estadounidense.
Mediante este instrumento se asegura la cooperación para el suministro de minerales críticos necesarios para tecnologías avanzadas.
Así como con Pax Silica, con este memorando, Estados Unidos intenta abastecerse de minerales críticos y reducir su dependencia de China.
La firma Uranium Energy Corp (UEC) anunció una inversión de USD 12 millones de dólares para desarrollar una de sus concesiones de uranio en Paraguay. Alter aclaró que no se prevé que Paraguay comience a vender uranio a Estados Unidos.
Estados Unidos y Paraguay iniciaron negociaciones para un acuerdo sobre la ley de energía atómica de ese país, sobre uso civil de energía nuclear, conocido como Acuerdo 123, que establece el marco jurídico necesario para que las empresas estadounidenses puedan exportar a Paraguay equipos y materiales nucleares civiles de gran envergadura.
Landau llegó a Asunción con un primer borrador del Acuerdo 123. “No hay fecha para la firma del acuerdo, pero hay mucho interés por ambas partes en negociar bien y llegar a un acuerdo lo antes posible”, expresó Alter.
“No hay fecha para la firma del acuerdo, pero hay mucho interés por ambas partes en negociar bien y llegar a un acuerdo lo antes posible”.
Robert Alter, encargado de negocios de EEUU.
En diciembre de 2025, Paraguay y Estados Unidos anunciaron la firma del acuerdo conocido como SOFA, que establece el marco jurídico para que personal militar y civil estadounidense participe en actividades de cooperación en territorio paraguayo, que pueden ser entrenamiento conjunto de fuerzas de seguridad, asistencia militar, fortalecimiento de las capacidades de defensa nacional.
Este instrumento fue polémico porque referentes políticos consideraron como un riesgo para la soberanía. La Cancillería salió a negar que se trate de la instalación de una base militar.
En enero de 2026, la Presidencia informó sobre una inversión de aproximadamente USD 11 millones del Comando Sur de Estados Unidos para los siguientes cinco años, destinada a fortalecer las fuerzas especiales paraguayas y la cooperación contra organizaciones criminales y terroristas. Incluye entrega de equipamientos militares y dispositivos de visión nocturna.
Durante la llegada de Landau, se informó que EEUU enviará a Asunción un asesor antiterrorista para dar apoyo en el marco de las actividades del programa antiterrorista, y se convertirá en el primero de este tipo de puestos para la Oficina del Departamento de Estado de EEUU contra el Terrorismo en la región.
Igualmente, se anunciaron inversiones millonarias del sector privado estadounidense, cooperación en seguridad del espacio aéreo y fronteras, y posibilidad de desarrollo de energía nuclear civil.
El monto total de la asistencia es de USD 11,75 millones del Departamento de Estado para reforzar la seguridad en Paraguay que se divide en dos partes; una, destinada al combate al terrorismo y, la otra, a la lucha contra el crimen organizado.
Se confirmó, además, la firma de un memorando de intenciones para la lucha contra los desplazamientos de terroristas mediante el despliegue en Paraguay del sistema de gestión fronteriza y control de pasajeros Personal Identification Secure Comparison and Evaluation System (PISCES), según Alter, es un “programa bandera” para vigilar a los viajeros que entran a EEUU.
El 14 de agosto de 2025, Paraguay y Estados Unidos firmaron un acuerdo de entendimiento sobre Tercer País Seguro, conocido como STCA. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó sobre el instrumento el 21 de agosto de ese año.
Se establece un mecanismo para cooperar en la protección internacional a personas refugiadas. Se contempla la intervención de la Comisión Nacional de Apátridas y Refugiados (Conare).
En marzo de 2025, Santiago Peña conversó con el secretario de Estado Marco Rubio sobre cooperación en defensa, lucha contra el narcotráfico e infraestructura de tecnologías de la información y la comunicación.
El presidente destacó la adquisición de un sistema de radar a través del programa estadounidense de Ventas Militares Extranjeras (FMS). El objetivo es fortalecer la vigilancia aérea y combatir el tráfico ilícito.
Tras su visita en octubre, Landau y Ramírez Lezcano firmaron un acuerdo de asistencia en materia de interceptación, que espera el intercambio de notas diplomáticas para entrar en vigencia.
Se busca reforzar la capacidad de vigilar y proteger el espacio aéreo paraguayo ante vuelos sospechosos de narcotráfico. El acuerdo no incluye derribo, ya que EEUU tiene como política no dar asistencia técnica a países que aprueban este mecanismo, aclaró Alter.