La feligresía de la parroquia San Gerardo se prepara para vivir este jueves (16) el día central de su fiesta patronal, en honor a San Gerardo Mayela, cuya memoria es celebrada por la Iglesia Católica en esta fecha. La comunidad, ubicada en el barrio homónimo de Pedro Juan Caballero, culmina así nueve días de intensa devoción.

Novenario y serenata de víspera
El novenario en honor al santo patrono se extendió desde el 7 de octubre hasta la noche del último miércoles (15), contando con un sacerdote predicador invitado en cada celebración eucarística durante los nueve días, además de la participación especial de diversos sectores de la comunidad.
En la víspera de la fiesta, al culminar la última misa, se llevó a cabo la tradicional serenata. El evento contó con la actuación de diversos artistas musicales, cerrando a la medianoche con la explosión de petardos y el repique de campanas que anunciaron el día festivo.
Procesión y misa central
Para la jornada de hoy, la parroquia ha organizado dos eventos principales para honrar a San Gerardo Mayela. Por un lado, la procesión, la cual está fijada para iniciar a las 18:00 horas en la explanada del templo parroquial. La imagen de San Gerardo recorrerá las calles Teniente Herrero, Panchito López, Carlos Antonio López, Naciones Unidas y, finalmente, regresará por Teniente Herrero hasta el templo; y, la misa central que será presidida por el padre Julián Cristaldo, administrador de la Diócesis de Concepción y Amambay, y concelebrada por sacerdotes de la comunidad.
San Gerardo Mayela: El patrono de las madres y mujeres embarazadas
La devoción a San Gerardo Mayela (1726-1755), un humilde religioso de la Congregación del Santísimo Redentor, tiene una especial relevancia. Canonizado en 1904, es universalmente conocido como el patrono de las madres, mujeres embarazadas, parturientas y niños no nacidos. Su fama se debe a los milagros atribuidos y a su vida de profunda piedad, obediencia incondicional y carismas místicos, a pesar de las pruebas que enfrentó. Su vida, aunque breve (murió a los 29 años), dejó un legado de santidad y patronazgo en todo el mundo.