A raíz de informes sobre un fenómeno que podría impactar próximamente en la región, al que llamaron Niño Godzilla, la Dirección de Meteorología fue consultada y aclaró que la terminología es un “mote” originado probablemente en las redes sociales, aunque no descartó que describiría un escenario climático real.

El propio Eduardo Mingo, director de Meteorología, confirmó este miércoles que probablemente se presentará un ambiente no tan frío y con muchas lluvias para este invierno.
En Monumental 1080 AM le consultaron sobre el supuesto fenómeno Niño Godzilla y él explicó acerca de la previsión que reportó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
“Esta terminología no existe. Sí estamos esperando El Niño y se habla para justamente agosto, setiembre, octubre, que debería aparecer en el indicador Niño. Es probable que nuestro invierno no sea tan frío y que la primavera se presente lluviosa”, dijo a la radioemisora.
Afirmó que recurrió a servicios de Estados Unidos, Australia y Japón para corroborar y observó que sí hay un indicio de fenómeno muy fuerte para los meses anteriormente mencionados.
“Dice esto –escrito en inglés–: Los eventos muy fuertes no siempre significan impacto en el tiempo muy grande. Los eventos muy fuertes pueden hacer que ciertos impactos ocurran, que sean más o menos parecidos o que le den opciones de que aparezca cierto tipo de impacto. Entonces, no le dan ninguna calificación de Godzilla, monstruo ni Transformer”, resaltó.
El principal jefe de la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) señaló que los temporales se podrían dar de forma intensa alrededor del mundo, pero que a nivel local, en Paraguay, podría presentarse con más lluvias en el segundo semestre del año.
“Parte del invierno va a tocar y sí, vamos a tener eventos lluviosos, va a ser con mucha cantidad de agua”, resaltó.
Aseguró que el impacto efectivamente se va a dar y que debemos estar preparados, “pero no disparados”.
El “Niño Godzilla” es un término mediático usado para describir un evento de El Niño con intensidad excepcional, previsto con alta probabilidad para el segundo semestre de 2026, con mayor impacto esperado entre agosto y noviembre. Este fenómeno podría generar lluvias intensas, inundaciones, aluviones y temperaturas inusualmente cálidas a nivel global.