En una nueva muestra de contradicción, el diputado por Amambay, Santiago Benítez, volvió a priorizar sus intereses personales sobre el bienestar de los ciudadanos.

Esta vez, mientras en su discurso se llena de palabras que claman por la justicia y el bienestar del pueblo, en su voto en la camara de Diputados queda reflejada una actitud completamente opuesta. Benítez votó a favor de un aumento en su sueldo, que de 34 millones de guaraníes pasará a 40 millones, mientras que en diversas ocasiones ha mostrado su desinterés en políticas que favorezcan la salud de los niños y adultos que luchan contra el cáncer.
Este acto, considerado por muchos como una muestra de hipocresía, pone de manifiesto el contraste entre las promesas de un representante que asegura ser un defensor de los más necesitados y sus acciones en el Congreso. En lugar de abogar por más recursos para la atención de la salud pública, especialmente para los pacientes con cáncer, Benítez demuestra una vez más que sus intereses personales parecen estar por encima de las urgentes necesidades del pueblo de Amambay y del país.
La ciudadanía no puede pasar por alto cómo las palabras de Benítez sobre la justicia social se ven empañadas por sus decisiones que benefician únicamente su bolsillo, mientras que sigue negando a quienes más lo necesitan el acceso a tratamientos médicos adecuados. Esta situación nos recuerda que, en ocasiones, las acciones hablan más alto que las promesas.