La Corte Suprema de Justicia (CSJ) aprobó el protocolo de implementación de tobilleras electrónicas para procesados, marcando un hecho histórico en el sistema penal del país.

«Ahora vamos a capacitar a los jueces desde el SIMDEC», anunció Hernán Escobar, director del Sistema 911 de la Policía, destacando que este protocolo fue firmado el 30 de diciembre del año pasado y ahora ha sido oficialmente aprobado por la Corte.
Escobar explicó que el protocolo del Sistema de Monitoreo por Dispositivos Electrónicos de Control (SIMDEC) ya fue discutido ampliamente, y su implementación promete no solo ser un avance tecnológico, sino también una estrategia para reducir los costos del Estado en la reclusión de personas. «Este es un beneficio para el menos malo de todos. Al que le vamos a cuidar es a aquel que tiene las condiciones como para poder reintegrarse a la sociedad y liberar un poco de esa carga al Estado. Recordemos que cada persona privada de su libertad le cuesta al Estado USD 650 al mes, con esto la persona va a pagar USD 200 al mes aproximadamente», comentó Escobar.
La primera implementación de estas tobilleras demostró su eficacia en el control de los movimientos de los procesados. «Teníamos muy bien controlado lo que él hacía. Antes, cuando existía nada más la prisión domiciliaria, él tranquilamente podría ir a amenazar, hoy con las tobilleras electrónicas eso ya no puede ocurrir, porque nosotros vamos a saber si viola el perímetro», afirmó Escobar.
La tecnología detrás de las tobilleras también se consideró en detalle, ya que el mismo no necesita estar conectado a internet de manera continua para su correcto funcionamiento.
Escobar, explicó que el dispositivo puede funcionar con señal de radiofrecuencia si no hay internet disponible, y se monitorean aspectos como la batería del dispositivo, el recorrido del usuario, y cualquier movimiento irregular que pueda indicar un intento de manipulación o escape.
El éxito del sistema, sin embargo, no depende únicamente de la tecnología. «Aparte del dispositivo, acá hay una cuestión de reacción, de cómo la Policía reacciona. El secreto está en el protocolo más que en la tecnología», aseguró Escobar.
El objetivo es crecer gradualmente y adaptar el protocolo dinámico que ya permite monitorear hasta 1000 personas por contrato.