Alliana asume mando en ausencia de Peña y en plena crisis en HC

21/09/2026 10:10

Tensión. Vicepresidente debe evitar un desbande en las bases antes de las elecciones municipales. Desafío. Ejecutivo quiere impedir que división en el cartismo arriesgue el apoyo del Congreso.



Al mando del gobierno como presidente en ejercicio, Pedro Alliana deberá contener toda la presión política en el oficialismo en la previa de las elecciones municipales del 4 de octubre y una tensión sin precedentes en la historia de Honor Colorado, que cumple 16 años el 18 de diciembre, y cuya unidad pende de un hilo por la crispación entre el Ejecutivo y Horacio Cartes.

Alliana asume el mando en ausencia del presidente Santiago Peña, que el sábado viajó a Venezuela para reunirse con su par Delcy Rodríguez para encaminar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, y ese mismo día se trasladó hasta Estados Unidos para participar de la asamblea general de las Naciones Unidas y mantener reuniones bilaterales y con el sector privado.

El vicepresidente dirigirá el gobierno por 10 días hasta el 29 de setiembre, con la misión principal de mantener la tensa calma, sobre todo en las bases, para concentrar al Partido Colorado en ganar la mayor cantidad de distritos posibles.

Bloques. El Partido Colorado está organizado como nunca en bloques que se articulan hacia sus intereses, pero sin tomar postura directamente en el discurso hacia un solo liderazgo, aunque el contexto evidencia una marcada diferencia entre el Ejecutivo liderado por la dupla Peña-Alliana y la máxima autoridad colorada, Horacio Cartes y, por ende, las preferencias de cada sector.

 

 

La cúpula cartista es la que tiene menos apoyo. Los gobernadores se agruparon bajo el liderazgo del líder departamental del Guairá y presidente del Consejo de Gobernadores César Sosa, también aspirante a ser candidato a vicepresidente.

Este bloque conocido como el G15 pide abiertamente la consolidación del peñismo y un cambio de mando en Honor Colorado.

Rechazan al ministro Juan Carlos Baruja como la dupla de Alliana, que fue lo que Cartes intentó imponer, y le hicieron el vacío al líder del movimiento en varios actos partidarios.

Desde este punto aparece el segundo bloque, el de los diputados, que cerraron filas con los gobernadores para apoyar a la dupla del Ejecutivo. Mediante esta fuerza, Alliana logró espalda para confrontar directamente a Cartes y pedir el fin de las imposiciones y más diálogo.

Criticó no solo su autoridad, sino el mecanismo de selección histórico del candidato en el movimiento.

Fue la sorpresa más grande ya que es relación fue históricamente de lealtad. Cartes no solo es su padrino político, sino que cuando Alliana sufrió una crisis de salud por cáncer, el ex presidente le encargó de financiar su tratamiento en Brasil.

El otro bloque es el de los intendentes que por una alianza con los diputados, por ser compañeros naturales en territorio, cerraron filas también por el liderazgo de Peña. El presidente en más de una ocasión sostuvo que su prioridad son las elecciones municipales ante cualquier otra cosa.

Finalmente, dentro del oficialismo, el bloque más reducido pero igualmente fuerte es el de los Senadores. A favor del cartismo se ubican lo que los diputados denominaron “los sin votos”, que son Antonio Barrios y Gustavo Leite. Luego están el presidente del Congreso Basilio Núñez y el líder de la bancada Natalicio Chase. No todos los senadores toman postura directa en favor de Cartes.

El desafío de Alliana en tanto es mantener el apoyo del Senado al gobierno.

Disidencia. Orbitando hacia las marginalidades se encuentra una debilitada disidencia liderada por el presidenciable Arnoldo Wiens y el ex presidente Mario Abdo, que no se pronunciaron en esta crisis del oficialismo. No se descartan alianzas en este sentido. El sector está unido en distritos como Asunción, por ejemplo, apoyando a Camilo Pérez.