El presidente Joe Biden y el expresidente Donald Trump protagonizaron un tenso debate que exhibió sus profundas diferencias en la agenda doméstica y en la política exterior. Biden y Trump fueron fieles a su base electoral y a sus ideas personales, en una confrontación pública que no arrojó ventajas decisivas para ninguno de los dos candidatos que aspiran a la reelección presidencial.

Biden y Trump son antagonistas perpetuos, y en el primer segundo del debate quedó reflejado lo que piensa uno del otro: no se dieron la mano cuando se encontraron en el estudio de la CNN. Primero llegó el presidente de los Estados Unidos, y a continuación su antecesor. Se miraron de reojo, y nada más. Llevan más de cuatro años de batalla personal a la distancia.
Desde el principio quedó al descubierto como se habían preparado para el debate. Biden enumeraba los temas y se ceñía a su guión entrenado -una y otra vez- en Camp David. Trump, en cambio, sabía los argumentos a desplegar pero confiaba en su capacidad de improvisación.
El debate se inició con una pregunta de Tapper a Biden sobre la economía y el presidente defendió su programa de gobierno, mientras que Trump aseguró que la inflación está fuera de control. Fueron miradas opuestas, en un tema clave que se repetirá hasta los comicios del 5 de noviembre.
El segundo cruce entre Biden y Trump fue sobre el aborto. Cada uno habló a sus electores, pero el candidato republicano se mostró más indulgente sobre este derecho, que fue limitado por ciertos miembros de la Corte Suprema designados durante la administración Trump.
La migración indocumentada aparece en primer lugar en todas las encuestas públicas que hacen desde enero de 2024. Los desplazados de América Latina que se concentran en la frontera sur de Estados Unidos preocupan a Biden y es un argumento de campaña de Trump.
Es paradójico, pero Biden utilizó argumentos jurídicos ya aplicados por Trump en su mandato para aplacar la cantidad de migrantes que pretenden cruzar el río Bravo sin documentación. “La situación en la frontera ha resultado en numerosas muertes y crímenes cometidos por inmigrantes ilegales”, aseguró Trump durante el debate.
Biden desmintió esa afirmación y aseguró que la migración había bajado un 40 por ciento desde la implementación de sus últimas medidas.
“No hay datos que respalden lo que dijo. Una vez más, está exagerando”, dijo el presidente de los Estados Unidos.
Como sucedió con la discusión del aborto y la economía, Biden y Trump desplegaron sus argumentos sobre migración y ninguno tropezó. Se dirigieron a su público electoral con un tono amplio para tratar de sumar al voto independiente.
La cuenta es clara: el candidato republicano supera a su adversario demócrata en las encuestas por un porcentaje que está en el error técnico, y los dos necesitan cruzar ese umbral para triunfar en los comicios de noviembre. Tienen cinco meses para cumplir ese cometido.
Fuente: Infobae.