La economía china inició el año con un crecimiento más robusto de lo esperado, registrando un aumento del 5,4% interanual en el producto interior bruto (PIB) durante el primer trimestre, según datos oficiales publicados este miércoles por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). La cifra supera las proyecciones de los analistas, que estimaban un incremento del 5,1%, y mantiene al gigante asiático

El subdirector de la ONE, Shen Laiyun, destacó en rueda de prensa que «la economía nacional ha mostrado un buen comienzo y mantuvo una tendencia de recuperación positiva». Sin embargo, reconoció desafíos pendientes: «El entorno externo se ha vuelto más complejo y severo. La demanda interna carece del impulso suficiente y los cimientos de la recuperación económica aún deben consolidarse».
El crecimiento se vio impulsado por un repunte en la producción industrial, que avanzó un 6,5% interanual, y un aumento del 4,6% en las ventas minoristas, un indicador clave del consumo. Las exportaciones también jugaron un papel crucial, con un crecimiento interanual del 12% en marzo, atribuido a una oleada de pedidos anticipados para evitar los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, que alcanzan el 145% sobre productos chinos. En respuesta, China ha aplicado tarifas del 125% a importaciones estadounidenses, intensificando la guerra comercial.
Xu Tianchen, economista sénior de The Economist Intelligence Unit, calificó el crecimiento como «un muy buen comienzo» para 2025, pero advirtió que «el segundo trimestre podría decepcionar si no hay una respuesta política contundente y oportuna». Por su parte, Zhiwei Zhang, economista jefe de Pinpoint Asset Management, señaló que «el daño de la guerra comercial se verá en los datos macroeconómicos del próximo mes».
A pesar de los indicadores positivos, la crisis inmobiliaria sigue siendo un lastre. Las ventas de propiedades residenciales cayeron un 17,1% en 2024, aunque hay señales de estabilización, con un alza de precios en diciembre por primera vez en 18 meses. La inversión en activos fijos creció un 4,2%, apenas una décima más que en los dos primeros meses del año, mientras que la inversión privada avanzó solo un 0,4%, reflejando la cautela de los empresarios.