Tensión Política. Netanyahu gana comicios, no logra la mayoría y acusa a partidos árabes.

JERUSALÉN
Las acusaciones de fraude electoral y las sospechas de una posible injerencia extranjera han abierto un nuevo frente de tensión política en Israel, después de que el Likud, el partido del primer ministro Benjamín Netanyahu, denunciara un supuesto robo de los comicios a favor de las formaciones árabes, unas acusaciones que la Policía considera carentes de pruebas.
El Likud aseguró el miércoles haber presentado cientos de testimonios y pruebas ante la Comisión Electoral Central y los servicios de seguridad israelíes para denunciar presuntas irregularidades durante la votación del martes.
Entre ellas, mencionó la supuesta presencia de miles de sobres con dinero en efectivo y papeletas del partido islamista Raam, que ha obtenido ocho escaños según el escrutinio provisional.
Sin embargo, la Policía israelí rechazó las acusaciones.
En la misma línea, el director de la Comisión Electoral (CEC), Dean Livne, defendió la legalidad de los comicios y sostuvo que las afirmaciones sobre una vulneración sistemática de la integridad electoral carecen de fundamento.
Antes de esas declaraciones, el presidente de este cuerpo electoral, el juez conservador Noam Sohlberg, solicitó al jefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interior de Israel), David Zini, que investigue denuncias recibidas –cuya fuente no detalla– sobre una posible injerencia extranjera en las elecciones. En su carta a Zini, Sohlberg consideró necesario investigar las denuncias.
FINANCIAMIENTO DE CATAR. Los medios israelíes informaron de que las denuncias incluyen la sospecha de que Catar habría destinado fondos a aumentar la participación electoral de los ciudadanos árabes de Israel. El Gobierno catarí ha negado las acusaciones.
El Likud ha bautizado el caso como “Raamgate”, en referencia al partido árabe Raam, y ha afirmado que una eventual intervención extranjera para favorecer a las formaciones árabes constituiría un hecho de gravedad sin precedentes.
Las denuncias han provocado una dura reacción de la oposición, que acusa a Netanyahu de utilizar sospechas todavía no verificadas para cuestionar los resultados electorales y la participación récord de la población árabe.
En la misma línea, Yair Golán, dirigente izquierdista de Los Demócratas, acusó a Netanyahu de impulsar una campaña contra la población árabe para socavar la voluntad expresada por los votantes.
El partido de Netanyahu fue el más votado en las elecciones del martes, obteniendo 27 escaños frente a los 21 de Yashar! de Gadi Eisenkot, tras el escrutinio del 100% de los votos y a falta de que se contabilicen los de “doble sobre”.
Esto da a la coalición pro-Netanyahu un total de 53 escaños frente a los 48 del bloque opositor y 19 de las dos listas árabes, bisagra necesaria para alcanzar la mayoría de 61 escaños en el Parlamento.
El líder del bloque opositor israelí y dirigente de Yashar! (¡Recto!), Gadi Eisenkot, anunció que presentará un proyecto de ley para establecer una comisión de investigación de los fallos que permitieron la masacre del 7 de octubre de 2023 tras la investidura de la próxima Knéset (Parlamento israelí), prevista para este 10 de noviembre.
“Varios equipos ya están trabajando para ultimar los preparativos de diversas iniciativas: una ley sobre el reclutamiento (universal en el Ejército israelí), la creación de una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre”, afirmó Eisenkote.
“Los planes están listos y, en coordinación con mis socios procederemos a someterlos a votación tan pronto como comiencen las sesiones de la Knéset”, agregó el dirigente.