El mantenimiento permanente de los ríos y la mejora de los caminos de acceso a los puertos permiten reducir sobrecostos y dar previsibilidad al movimiento de cargas. Francisco Griñó Guillén, miembro de Capaco, planteó la necesidad de avanzar en una política de Estado que permita sostener las inversiones en infraestructura más allá de los cambios de gobierno.

Para un país mediterráneo como Paraguay, la infraestructura logística es un componente central de su competitividad, el transporte fluvial concentra gran parte del movimiento de las cargas de importación y exportación, mientras que la conexión terrestre es fundamental para trasladar la producción hasta los puertos.
Francisco Griñó Guillén, miembro de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco) y con experiencia en construcción y administración de puertos, sostuvo que el desarrollo de las terminales portuarias privadas debe estar acompañado por inversiones públicas en dragado y caminos.
“Falta que el Estado acompañe más la inversión. Necesariamente tiene que ser partícipe y darle el apoyo que necesitan las terminales portuarias, con caminos y dragados”, afirmó.
El empresario explicó que el río Paraguay y el río Paraná funcionan, en la práctica, como las principales vías para el comercio exterior paraguayo. “En el caso del río, es la autopista más importante del Paraguay, por donde pasa el 80% o 90% de la carga de importación y exportación del país”, señaló.
La importancia del dragado permanente
Uno de los principales desafíos identificados por Griñó es garantizar que el dragado se realice de manera planificada y permanente, sin esperar a que una bajante pronunciada genere problemas de navegación. Actualmente, explicó, existen contratos para realizar estos trabajos, pero consideró necesario contar con una planificación que permita anticiparse a las dificultades.
“Hay que hacer un programa de dragado y cumplirlo. Si hay un inconveniente, no se puede solucionar en cuestión de días, ya que muchas veces requiere meses”, aseguró.
Por otro lado, mencionó que la previsibilidad es especialmente importante para las empresas que participan del comercio exterior, debido a que las operaciones tienen plazos de entrega previamente acordados y un retraso prolongado puede traducirse en mayores costos e incluso en pérdidas para las empresas.
En este sentido, remarcó que mantener la navegabilidad durante los 365 días del año permitiría reducir la incertidumbre sobre los tiempos de traslado. “Falta tener previsibilidad. Si tenemos previsibilidad de que los 365 días del año vamos a navegar, eso va a hacer que nuestro comercio sea más viable”, afirmó.
También planteó la importancia de mejorar la coordinación con Argentina en los tramos del río Paraná que se encuentran bajo jurisdicción del país vecino, de modo que las condiciones de navegación sean atendidas de manera coordinada.
Al mismo tiempo recordó que las condiciones del río tienen un impacto directo sobre la capacidad de carga de las embarcaciones. Durante los períodos de sequía registrados en los últimos años, la reducción del nivel de los ríos obligó a operar con menor calado, lo que en determinados momentos, hizo que las embarcaciones llegaran a navegar con alrededor de 70 centímetros menos de calado, reduciendo el volumen que podían transportar en cada viaje.
“Cuando pasa esto, el flete cuesta más caro, se transportan menos contenedores y menos volumen”, señaló. La consecuencia, recalcó, es una mayor cantidad de viajes para movilizar el mismo volumen de carga, además de posibles acumulaciones de contenedores, granos y aceites en las terminales, así como también la reducción de la cantidad de combustible trasladado al país.
A criterio de Griñó, la infraestructura vial es el otro componente fundamental de la cadena logística, especialmente para Paraguay que depende del transporte terrestre para conectar las zonas productivas y comerciales con las terminales portuarias. “Nosotros no tenemos ferrocarril y eso hace que el transporte que alimenta a los puertos sea el terrestre”, explicó.
Por eso, consideró necesario contar con rutas y caminos vecinales en condiciones adecuadas durante todo el año. “Una vía deteriorada no solamente aumenta los tiempos de traslado, sino que también incrementa los costos de operación de los transportistas. Por eso necesitamos una ruta en condiciones y previsibilidad para llegar en las horas correctas de un punto a otro”, sostuvo.
Frente a la alta dependencia del transporte por carretera, Griñó consideró que Paraguay debe analizar alternativas de mayor capacidad, como el ferrocarril, aunque reconoció que su implementación requiere tiempo y una inversión considerable. “Estamos lejos para hacer un plan de ferrocarril que requiere tiempo e inversión, pero a la larga es lo más económico”, afirmó.
Por otro lado, recordó la experiencia de Brasil, donde existen rutas preparadas para vehículos de gran capacidad de carga y señaló que Paraguay podría analizar soluciones adaptadas a su realidad, con rutas especiales y condiciones de infraestructura adecuadas para permitir el tránsito de vehículos de mayor porte.
Para sostener inversiones se requieren políticas de Estado
En otro momento, el representante gremial planteó que más allá de las obras puntuales, el principal cambio debería estar en la forma de planificar la infraestructura. A su criterio, proyectos de esta magnitud requieren continuidad durante varios períodos de gobierno. “Lo que tenemos que hacer es una política de Estado”, afirmó.
El empresario sostuvo que las obras de infraestructura no pueden pensarse únicamente para un período de cinco años, ya que algunos proyectos requieren entre 15 y 20 años para concretarse. “Tenemos que hacer política de Estado. Eso es lo que le brinda previsibilidad a cualquier país”, señaló.
Finalmente consideró necesario que los distintos actores políticos logren consensuar un rumbo de largo plazo que no quede sujeto a los cambios de autoridades y amplió el desafío de infraestructura más allá de la logística ya que Paraguay debe seguir invirtiendo en distintas áreas, como rutas, saneamiento y agua. También destacó la importancia de fortalecer la educación como parte del desarrollo del país.