El microtráfico desata una ola de violencia armada en el Este

27/07/2026 16:28

Inseguridad. El problema de la adicción incide directamente en el aumento de robos, advierten. Falta de centros. Cuestionan la falta de centros de rehabilitación para ayudar a jóvenes en su lucha.



CIUDAD DEL ESTE

El microtráfico muestra su rostro violento en el Este, con el amedrentamiento perpetrado contra vecinos del barrio Santo Domingo de Hernandarias. Han efectuado disparos contra una vivienda y dejaron un mensaje escrito “de parte de La abuelita”.

No es un caso aislado ya que hace menos de una semana vecinos del barrio San Antonio de Ciudad del Este convocaron a una reunión con agentes de la Comisaría 4ª del barrio Pablo Rojas luego de que uno de los residentes haya sido apuñalado por un adicto. Otros dos casos de acuchillamiento que involucraron a adictos se registraron en el barrio San Miguel de Ciudad de Este, donde las víctimas también quedaron hospitalizadas. En uno de los casos fue acuchillado Ángel Gabriel Aliende, en situación de calle, por parte de otro adicto conocido con el alias de Pato. Una plaza ubicada al lado del Mercado de Abasto Municipal también es sitio de peleas constantes entre adictos en situación de calle.

Los chyrys (chespi), como ellos son llamados en el Este del país van aumentando en los barrios y en el caso de Ciudad del Este ya hay al menos 3 puntos conocidos, donde se reúnen a fumar o viven en situación de calle.

 

 

Los agentes de la Comisaría 1ª o de la Secretaría Nacional Antidrogas realizan constantes operativos en el sector del Parque Verde Municipal, detrás de un shopping ubicado en el kilómetro 1 de Ciudad del Este, con incautación de importantes dosis de drogas o de recuperación de objetos hurtados.

Una docena de adictos tomaron cuenta del espacio público en el sector donde se instalaron en un precario campamento. Desde ese punto salen a pedir limosnas y en algunos casos a cometer hurtos menores, como el caso de Raúl Alcides Velázquez Ramírez y Yamil Alcides Velázquez Mercado, ambos con 4 antecedentes por hurtos y tenencia de estupefacientes, sindicados de robar en un salón velatorio. Del local se alzaron con electrodomésticos que llevaron a guardar cerca del Lago de la República, en el sector ocupado por los adictos.

Los agentes de la Comisaría 4ª también tienen identificados otros puntos conocidos como boca de fumo, una en a zona de la ex cantera del barrio, y otro en el barrio San José, debajo de la línea de extensión de la ANDE.

Disparos y mensaje. Un operativo exitoso en conjunto de la Comisaría 5ª de Hernandarias y agentes de la Senad con el fiscal Luis Fernando Escobar tuvo rápida repercusión en contra de los vecinos del barrio Santo Domingo, el jueves último.

La detención por enésima vez de La abuelita con dosis de estupefacientes aumentó la intranquilidad de los vecinos, que esperaban que con ese procedimiento tuvieran por lo menos algunos días de descanso.

Dos ocupantes de una motocicleta aparecieron raudamente en el vecindario y balearon el local comercial de una de las vecinas frente a la cual dejaron varios panfletos con la inscripción “de parte de La abuelita”.

Se trata de Hipólita Penayo Mendieta, de 77 años, alias La abuelita, detenida junto a Luis Alexis Sosa Velázquez, Antonio David Caballero Rojas, Águeda Patricia Figueredo Sosa, y un adolescente de 15 años.

En su casa se incautaron de 193 dosis de cocaína tipo crac, dinero en efectivo en billetes de baja denominación y varios machetillos.

Sin embargo, la sospecha de las autoridades es que la vivienda es utilizada apenas por una organización mayor para la venta de la droga. Los vecinos señalaron que unas horas después del allanamiento, los adictos desfilaban nuevamente en la vivienda a comprar sus dosis. “Nos estamos convirtiendo en México… La Policía hace su trabajo y luego se va, se encajona, ellos vuelven a hacer... La situación es de lo mismo”, sostuvo Osmar Candia, hijo de la vecina cuya vivienda fue atacada por los marginales. “Quisiera hacer una pregunta, si esperan a que haya alguna víctima que lamentar, ¿verdad? ¿O qué esperan para que hagan algo? Porque ya prácticamente en nuestra casa entraron. O sea, el mensaje está muy claro de parte de ellos. Si es que hay una próxima para nosotros. Entonces, si es que ellos pueden por lo menos con esto hacer ya algo o qué más necesitan para que puedan hacer”, afirmó Liz Candia, otra de los hijos de la víctima.

  • “Nos estamos convirtiendo en México… La Policía hace su trabajo y luego se va, se encajona, ellos (narcos) vuelven a hacer”.
 

 

El dolor en silencio en los territorios de consumo de drogas

“El consumo en los territorios duele en silencio. Porque vos sabés que en tu vecino se vende, porque sabés que tenés que callarte, porque te van a marcar a vos”, afirmó el padre Fulgencio Ferreira de la Pastoral de Prevención, Espiritualidad y Tratamiento (Papetra).

El sacerdote encabezó un trabajo para la construcción de una granja que se hizo realidad 12 años después para tratar la adicción a las drogas y ayuda a varios jóvenes que luchan salir de su adicción.

El Centro de Deshabituación como lo llaman hoy porque el consumo de la droga es un hábito, funciona en Ciudad del Este y dio sus primeros frutos con cuatro personas que ya terminaron el tratamiento para la Rehabilitación Biosicosocial, acorde a su relato.

“Seguimos el tratamiento comunitario de sufrimiento social.

El consumo atraviesa hogares, barrios y comunidades. En los barrios surgen dos tejidos sociales, uno deteriorado que son los consumidores y uno delictivo que se sirven del narcomenudeo que fortalecen sus negocios y son cada vez más numerosos, que son la narcoestructura”, firmó el prelado.

Como respuesta, Papetra organiza la cantidad en los territorios, se fortalecen los lazos comunitarios, redes comunitarias para dar una respuesta a la exclusión, la desigualdad y la ruptura de vínculos familiares. “Otra realidad es posible”, sentenció.

LAS ESTADÍSTICAS Y FALTA DE SALIDA. La fiscal Estela Mary Ramírez, de una de las unidades especializadas contra la Violencia Familiar de la Fiscalía de Ciudad del Este, señaló las dificultades legales con las que tropiezan en los casos que investigan y que involucra a adictos.

“Un 30% aproximadamente de los casos de violencia intrafamiliar son protagonizados por adictos a estupefacientes”, relató.

No hay centro de desintoxicación y las unidades mentales de salud que dependen del Ministerio de Salud están colapsados, como el caso del centro abierto ubicado en el barrio San José y el departamento de Salud Mental que funciona en el Hospital Regional de Ciudad del Este, según la fiscal.

“No hay forma en el proceso de aplicar la desintoxicación porque no hay lugares para eso. Entonces, se recomienda un tratamiento sicológico siquiátrico en el Hospital Regional.

Se impone como regla de conducta obligatoria, caso contrario se le revoca la libertad”, afirmó la agente de la Fiscalía.

El costo de un tratamiento en privado es otra de las dificultades de los pacientes, ya que una consulta con un sicólogo tiene un costo promedio de G. 400 mil por cada entrevista en el Este del país.