Investigación. Estudio advierte que se debe garantizar sostenibilidad financiera de la iniciativa. Financiamiento. Investigación alerta de presión creciente para el Tesoro y falta de transparencia.

Una investigación elaborada por Ana Karajallo, coordinadora de Operaciones de la organización Reacción, advierte sobre el crecimiento y la falta de transparencia en la ejecución de los fondos destinados al programa Hambre Cero en las Escuelas.
Según señala, su presupuesto creció hasta 64,9% en un año, explicado principalmente por dos factores: La ampliación de la cobertura y el mayor costo por estudiante.
En 2026 –indica– la iniciativa se amplió bajo la administración del Ministerio de Desarrollo Social, pasando de cubrir desde el nivel inicial hasta el nivel medio en Asunción, Central y Presidente Hayes, con un incremento de 8% en los beneficiados.
El costo por alumno, mientras tanto, aumentó hasta en un 52,9%, pasando de G. 2 millones en 2025 (968.948 estudiantes) a G. 3,1 millones en 2026 (1.044.816 estudiantes), según el Registro Único del Estudiante (RUE).
“Este incremento es menor al 64,9% de crecimiento del financiamiento total, lo que indica que parte del mayor financiamiento corresponde a la ampliación de cobertura del programa y no únicamente a un mayor costo por el mismo servicio”, explica.
Sobre el aumento, la organización señala que con el presupuesto del programa ya se podrían construir hasta más de 18.000 aulas nuevas.
En la investigación, no obstante, Karajallo resalta como principal problema la estructura de financiación del programa, ya que el Tesoro pasó de ser una fuente secundaria a sostener la mayor parte, especialmente ante la reducción en los recursos propios del Fondo Nacional de Alimentación Escolar (Fonae).
Este fondo fue creado para financiar la alimentación escolar, en reemplazo del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide). Sus recursos provienen mayormente del excedente de la venta de energía de Itaipú y, en menor medida, del Tesoro.
“Si bien el programa registra un aumento importante en el financiamiento total identificado, dicho crecimiento no fue acompañado por una consolidación proporcional de los recursos específicos vinculados al Fonae. Por el contrario, los resultados muestran una reducción relativa y absoluta de la Fuente 30 (recursos propios), junto con un aumento sustantivo de la Fuente 10, correspondiente a recursos del Tesoro”, afirma el estudio.
En 2025, el financiamiento total llegó a G. 1,9 billones, de los cuales G. 1,5 billones fueron financiados con Fonae, mientras que solo G. 372.213,4 millones correspondieron a los impuestos.
En 2026, en cambio, el total asciende a G. 3,2 billones, de los cuales G. 1,1 billones corresponden a Fuente 30 y G. 2,0 billones a Fuente 10.
Con estos montos, la Fuente 30 representó el 81% de la financiación total el año pasado, mientras que el Tesoro representó el 18,9%, dando un giro considerable durante este 2026, ya que la Fuente 30 cayó a 35,8%, pero la Fuente 10 creció a 64,1%.
Ante esta situación, la organización advierte sobre la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera del programa, además de asegurar que sus datos sean más transparentes y accesibles.
“Hambre Cero es un programa clave para el desarrollo sostenible del país. Es la política de protección social más importante: Ayuda a que niñas, niños y adolescentes permanezcan en la escuela y contribuye a reducir las desigualdades. Por eso, su financiamiento requiere especial atención”, concluye.
De acuerdo con el proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027, los recursos destinados al programa Hambre Cero en las Escuelas seguirán creciendo y generando presión sobre el gasto público. El Ministerio de Desarrollo Social tendrá disponible G. 1,2 billones (USD 195,2 millones), lo que representa 23% más frente a 2026. Del total USD 52,8 millones serán cubiertos con impuestos. Mientras tanto, las gobernaciones en su conjunto tendrán G. 1,9 billones (USD 304,7 millones) para el programa, donde la Fuente 10 representará el 82% del total. En conjunto, tendrán G. 3,2 billones (USD 499 millones), representando 9,8% o G. 289.904,9 millones más en un año.
