El mapache que bajó con Erling Haaland, los remos vikingos y una multitud celebrando la histórica participación del país nórdico en el Mundial 2026, entre las particularidades de la cálida bienvenida a la Selección de Noruega.

El fútbol es, probablemente, el único deporte en el mundo que mide el termómetro social de los pueblos, sobre todo si se trata de una selección nacional que es, además, símbolo de unión y fraternidad en la comunidad.
Es allí donde uno puede ver y sentir que lo que mueve este deporte va más allá de la pelota.
Como la única religión sin ateos, parafraseando a Eduardo Galeano, el fútbol es pasión pura. Y este sentimiento se ilustra en el multitudinario recibimiento que tuvo el plantel de Noruega tras su histórica participación en la Copa del Mundo 2026.
De acuerdo con un reporte de AFP, unas 90.000 personas colapsaron Oslo para dar una bienvenida triunfal a los jugadores que llevaron, por primera vez, a la selección hasta cuartos de final.
Para el país nórdico, este Mundial 2026 será inolvidable; es su mejor resultado histórico en la Copa del Mundo, donde Erling Haaland era el hombre que llevaba en sus hombros el peso de toda una nación.
Lo hizo con altura, a pesar de que en el último partido tuvo una nula participación tanto en el juego como de cara al arco: Noruega cayó ante Inglaterra por 2-1 en la prórroga en cuartos de final, luego de eliminar a Brasil y a Costa de Marfil previamente.
Si bien fue una derrota técnica, los aficionados vivieron y celebraron como una victoria cultural, pues se trata de una nación que no está acostumbrada a llegar a estas instancias.
La plaza del Palacio Real estaba abarrotada cuando el equipo escandinavo se sentó hacia las 21:30 locales (19:30 GMT) frente a la multitud para iniciar el ya famoso “Ro” vikingo, informó la agencia.
Se trata de la imitación de los movimientos del remo mientras se corea “ro” (remar en noruego).
Los remos vikingos, por supuesto inolvidables, se volvieron virales en esta fiesta, siendo uno de ellos liderado por el androide más querido de todos los tiempos. Incluso, Google se sumó a la tendencia y dedicó una animación a Haaland, quien ha experimentado una Haalandmanía.
El cyborg no deja de dar una sensación mundialista. A su llegada al país nórdico, el delantero estrella en el Manchester City presumió su mapache disecado, el animal típico de América del Norte. Un recuerdo que, según la BBC, le habría costado USD 750.
La estrella no estuvo presente en las celebraciones con el público porque tenía que tomar un vuelo, detalló el canal público NRK. Solo asistió a la recepción ofrecida por el rey Harald.
Thelonious Aasgaard compartió una historia en Instagram que mostraba las calles colapsadas en Oslo por la multitud que celebró junto a ellos.
Por su parte, declaró el capitán de la selección, el volante ofensivo Martin Ødegaard, a NRK: “Es sencillamente increíble ver todo el apoyo que recibimos y hasta qué punto todo el país está detrás de nosotros. Tanta alegría, tantas sonrisas y tan buen ambiente. Es realmente fantástico”.
Palabras exactas que ejemplifican cómo el fútbol es capaz de mover masas más allá de cualquier diferencia, sean estas ideológicas, religiosas o económicas.