China, factor X que evitó “catástrofe económica” de la que habla Trump

19/06/2026 15:10

Cálculo. Se preparó con reservas petrolíferas para reducir su dependencia de Oriente Medio. Soporte. Creó inesperado “colchón” para los demás países al no depender de importaciones de petróleo.



BANGKOK/ PEKÍN

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán llega después de casi cuatro meses en los que, si bien el sabotaje al Estrecho de Ormuz ha sacudido el mercado energético, el conflicto no ha acabado de desatar, según expertos, una crisis mayor gracias en parte al rescate de un actor inesperado: China.

El presidente estadounidense, Donald Trump, consideró el pasado miércoles que el pacto firmado con Irán evita “la catástrofe económica” que se habría producido en caso de continuar una guerra que, en mayor o menor medida, ha reverberado en todo el globo.

En Asia-Pacífico, destino principal de las exportaciones energéticas a través de Ormuz y la región más afectada por el conflicto, de acuerdo con el Banco Asiático de Desarrollo, algunos países se encuentran a punto de agotar sus inventarios.

 

 

Según datos de la consultora Kpler enviados a EFE, a 15 junio el petróleo disponible (sin incluir envíos en tránsito) en Pakistán y Filipinas cubría 11,9 días; en India, 17,7; en Tailandia, 19; y en Corea del Sur, 26,3. Mejor situados, Japón tenía para 129,9 días y China todavía para 160,7.

“La situación es dinámica, pues continúan recibiendo nuevos envíos de crudo (...) La mayoría de países de Asia deberían haber asegurado ya parte (si no todo) de su suministro para agosto”, dice a EFE Muyu Xu, analista sénior de crudo de Kpler.

Aunque la guerra ha hecho rebajar las perspectivas globales de crecimiento –hasta el 2,5% este año, según el Banco Mundial–, y algunos bancos centrales han reaccionado con subidas de tipos a la inflación –entre ellos el europeo, el BoJ de Tokio y hoy mismo Filipinas e Indonesia–, la situación no terminó de explotar. Pese a que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) aseguró que el mundo se enfrentaba a la “mayor perturbación del aprovisionamiento energético” jamás experimentada, el barril de brent, de referencia en Europa, alcanzó un pico de 126,41 dólares el 30 de abril, lejos del umbral de los 200 de pronósticos iniciales.

Ya tras el acuerdo, ayer se situaba en los 77,76 dólares, ligeramente por encima de su marca prebélica.

“Es la primera vez que hemos tenido un gran shock petrolero que no deriva en una gran crisis económica”, dice a EFE Javier Blas, columnista de Bloomberg sobre energía y autor del libro “El mundo está en venta: La cara oculta del negocio de las materias primas”.

Reservas chinas. Blas alude a varios motivos, entre ellos, una economía menos dependiente del petróleo, la utilización de reservas estratégicas antes que en otras crisis, y, sobre todo, la drástica reducción de las importaciones de petróleo por parte de China, un inesperado “colchón”, afirma, para el mercado.

Según datos de las Aduanas chinas, el total de las importaciones de petróleo cayó en mayo a los 7,8 millones de barriles por día, en contraste con los 11 millones registrados ese mismo mes de 2025, y su cifra más baja en cerca de una década. “Sin China, esto hubiese sido muy distinto”, apunta el experto. Pekín, añade, “ha rescatado a la economía mundial de una crisis, y de paso, a Trump”.

Blas sopesa varias hipótesis sobre cómo China, el mayor importador mundial de crudo, ha logrado reducir así su suministro que estuviera comprando más de lo que necesitaba, que haya recurrido de forma subrepticia a sus reservas estratégicas, y su mayor flexibilidad para recurrir a diésel, gas natural, etc.

“China llevaba años preparándose estratégicamente para un problema de suministro de petróleo”, afirma. Los datos lo respaldan: Según la AIE, cuenta con las reservas estratégicas de petróleo más vastas del mundo, tres veces mayores que las de EEUU.

La firma del memorando es solo el principio. El mismo establece que Irán se compromete “a garantizar el paso seguro y gratuito de buques mercantes durante 60 días”, mientras ambas partes se dan ese mismo plazo para un acuerdo de paz definitivo.

Reconstruir oferta (y la demanda)

Analistas y centros de investigación estiman que el tráfico comercial en Ormuz puede demorarse varias semanas o incluso meses en recuperar del 30 al 50% de su nivel previo a la guerra. Pero la demanda también puede tardar en recomponerse. “El gran colchón de China le permite poder esperar a que los precios del petróleo se desplomen antes de volver al mercado”, dice Muyu Xu, analista sénior de crudo de Kpler. “Los iraníes quizás se han sorprendido de cuánto petróleo podía dejar de comprar China”, lo que “ha creado un espacio de negociación favorable para Trump”, analiza Javier Blas, columnista de Bloomberg.

Regresa al punto de partida tras callejón sin salida de la guerra

La Administración de Donald Trump ha firmado de forma oficial un acuerdo con Irán para regresar, en esencia, al punto de partida previo a la guerra, un conflicto de más de 100 días que ha supuesto un grave error de cálculo para Washington y que en los últimos tres meses ha puesto en jaque a la economía global.

Presionado por Israel, Trump rompió en febrero las negociaciones nucleares con Teherán y lanzó una ofensiva con el objetivo declarado de forzar la caída del régimen de los ayatolás, envalentonado por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y convencido de que la operación duraría apenas cinco semanas.

Atrapado entre una guerra cada vez más impopular en EEUU y el alza de los precios de la gasolina a las puertas de las elecciones de medio mandato de noviembre, Trump se vio forzado en abril a aceptar un alto el fuego y abrir una vía diplomática.

El acuerdo, anunciado el domingo coincidiendo con el cumpleaños de Trump y que será rubricado en Suiza, es en realidad una declaración de intenciones centrada en lo inmediato, con el objetivo prioritario de desbloquear cuanto antes el Estrecho de Ormuz y aliviar la presión sobre los mercados energéticos, que tardarán semanas en recuperarse.

El texto alcanzado con mediación de Pakistán deja para más adelante los temas más sensibles abriendo un período de dos meses para negociar los límites del programa nuclear iraní y el alivio de sanciones. El pacto también contempla el cese de hostilidades en todos los frentes, incluida la ofensiva israelí en Líbano.

El catedrático Príncipe de Asturias de la Universidad de Georgetown, Federico Steinberg, explica que “el acuerdo no resuelve la situación completamente” y no queda claro que Teherán vaya a renunciar a su programa nuclear.

La gran pregunta que se formula ahora en Washington es de qué ha servido este conflicto, en el que murieron al menos 13 soldados estadounidenses y en el que Trump se involucró pese a haber prometido durante la campaña que mantendría al país alejado de guerras extranjeras. “Trump no sale fortalecido del conflicto, sale debilitado. Su aprobación es del 35% y este es el tema que menos ha gustado a la población”, declara Steinberg.

Trump presume hace semanas que su operación ha sido un éxito, que ha logrado diezmar las fuerzas armadas iraníes y promete que Irán jamás obtendrá un arma nuclear. Pero el régimen iraní no solo sigue en pie, ahora dirigido por Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá asesinado, sino que además sale fortalecido tras demostrar que puede desafiar a los aliados de Washington en el golfo y cerrar Ormuz a su antojo. EFE