El Mundial 2026, que este jueves entra en la fase de cuartos de final, está dejando para la historia récords que serán muy difíciles de superar, propios de una competición que se amplió a 48 equipos.

Esta Copa del Mundo que han organizado Estados Unidos, México y Canadá se ha caracterizado por registros goleadores con espectaculares logros individuales, grandes actuaciones a nivel de equipos y un éxito resonante en cuanto al número de espectadores en los estadios.
Según datos oficiales de la FIFA, se han marcado hasta el fin de los octavos de final 280 goles, 22 de ellos obra de tres megaestrellas del fútbol orbital. Lionel Messi es el líder de la clasificación de artilleros con ocho tantos y se mantiene como el máximo anotador de la historia de los mundiales, con 21 celebraciones, mientras que el francés Kylian Mbappé y el noruego Erling Haaland suman 7 cada uno.
Esta es la primera vez en la historia de los Mundiales que tres jugadores marcan siete o más goles cada uno en una misma edición.
En el caso del galo, delantero del Real Madrid, también le respira en la nuca a Messi en la tabla histórica, ya que apenas está a dos dianas de alcanzarlo (19). El exjugador del Mónaco también rompió un récord al llegar a 11 celebraciones en instancias de eliminación directa, más que cualquier otro jugador en activo.
Le cayó en suerte a esta edición de 2026 que se anotara el gol número 3.000 de los Mundiales, y llegó de la mano de un argentino. Tal vez Enzo Fernández no haya sido consciente de que el tanto que completó la remontada 3-2 contra Egipto por los octavos de final pase la posteridad por llegar a ese gran número redondo.
El gol 2.000 había sido anotado veinte años atrás, en Alemania 2006, y a quien le recayó el honor en esa ocasión fue al sueco Marcus Allbäck en un partido por la fase de grupos entre Suecia e Inglaterra que terminó 2-2.
Hay que retroceder los calendarios hasta 1978 para encontrar que el gol 1.000 de las Copas del Mundo fue logrado por el neerlandés Rob Rensenbrink contra Escocia en primera fase.
El español Unai Simón completó tras el partido de octavos de final contra Portugal 609 minutos sin encajar un tanto en Mundiales, ampliando así su récord en la historia del torneo. Los 517 minutos del italiano Walter Zenga en Italia’90 están ampliamente sobrepasados.
De nuevo traemos a colación a Kylian Mbappé porque encontramos que la FIFA le puso el medidor de velocidad y registró que la estrella gala registró el sprint más rápido de la competición, con unos 37.6 kilómetros por hora.
Un verdadero misil estuvo en la pierna del senegalés Pape Gueye, quien marcó hasta ahora el gol más rápido del torneo con un disparo de 131.9 km/h, mientras que el belga Hans Vanaken sacó el metro, midió distancias, aprovechó un grosero error del arquero estadounidense Matt Freese y lo batió desde 32,45 metros.
Fuera de los campos, la FIFA se anota un golazo que va llevar largo tiempo de superar y de olvidar: el del número de espectadores en las gradas.
Según sus cuentas oficiales, más de 6,25 millones de aficionados han asistido a los distintos estadios de Estados Unidos, México y Canadá, de lejos la audiencia in situ más grande jamás registrada.